Surfin’ Bichos Hermanos Carnales


Primera edición (1992)

Mi Hermano Carnal
Viaje De Redención
Humo Azul
Efervescente
Hey, Lázaro
Ángel Transparente
Mis Huesos Son Para Ti
Fuerte!
Abrazo En Un Terremoto
San José Experience
No Puedes Imaginarte
En Otoño
Harto De Tu Amor
Ella Y Yo
La Estación De Las Lluvias

Extras edición Subterfuge Records (2006)

Harto De Tu Amor (Versión Exterior)
Algo En Mí Ha Hecho ¡Click!
Efervescente (Directo)
La Tarde Es Fría Como Tú
Canción Mínima
San José Experience (Demo)
Abrazo En Un Terremoto (Directo)
El Monte De Las Cruces
Padre Viento Y Padre Mar
Capas De Olvido
Tormenta De Verano
Ni Bien Ni Mal (Sino Todo Lo Contrario)
El Último Día Que Me Verás
Estrella Fugaz

Surfin' Bichos - Hermanos Carnales

El mítico disco cumple 25 años en 2017, y la banda se reúne para celebrarlo interpretándolo íntegramente, en una serie de conciertos muy señalados.

Surfin’ Bichos fueron una vibrante anomalía surgida en Albacete, lugar dejado de la mano de Dios en aquel 1988, entre los estertores de ‘la movida’ y el advenimiento de la explosión ‘indie’.

Una anomalía de potencia y melodías embriagadoras y un imaginario literario que pronto seduciría a amplios sectores de la crítica y a un incipiente público informado de este país. Su onda expansiva fue en aumento durante los siguientes cinco años, en los que publicaron cinco álbumes y abundante material en otros formatos, hasta convertirlos en leyenda, que siguió creciendo tras su disolución en 1994.

 

El punto culminante de esa onda expansiva fue sin duda el álbum ‘Hermanos carnales’ de 1992. Es decir: hace justo ahora 25 años. Y es precisamente esta efeméride la que celebran ahora con todos nosotros. Un álbum (y un grupo) que sigue siendo vivo y brillante y que todavía puede emocionarnos y hacernos saltar de alegría, rabia y tristeza.

“Hermanos carnales” fue editado en 1992 por Virus – RCA, y reeditado, junto con el resto de la discografía de la banda, por el sello Subterfuge en 2006. Dicha reedición, fue puesta a la venta en un doble CD que incluía 14 canciones extra, dos de ellas inéditas.

El álbum se grabó en Lincolshire y contó con la producción del guitarrista David Gwynn. Se editó poco después de la salida de la banda del bajista José María Ponce, y de la incorporación de Isabel León y José Manuel Mora.

La compañía RCA apoyó firmemente el lanzamiento del álbum en una España que estaba comenzando a vivir la eclosión de la música alternativa o “indie”, y de la que Surfin’ Bichos, junto a Los Enemigos, Cancer Moon y Los Bichos, eran claros precursores. “Fuerte” sonó en las radio-fórmulas, los medios alternativos abrazaron la propuesta del álbum incondicionalmente y se vendieron más 10.000 copias. Todo un hito para un disco de su naturaleza, inspirado por la enfermiza obsesión de David Cronenberg por los hermanos “Inseparables”, y en el que las drogas y el incesto son tratados sin tapujos.

“Hermanos carnales” no es, por tanto, un disco que pasara desapercibido. En cualquier caso, su legado se ha ido haciendo más grande con el paso de los años. Casi tres lustros después de su publicación, con motivo de su reedición, la nota del sello Subterfuge decía: “Surfin’ Bichos crearon un mundo en tierra de nadie, con un universo y una imaginería que marcaría a toda la independencia de los 90.”

De entre todo lo que se ha dicho de “Hermanos carnales”, resuenan las palabras del crítico César Estabiel para Rockdelux: “(…) El tercer disco de Surfin’ Bichos camina en el filo de la navaja como no podía ser de otra manera. Alfaro se hunde en sí mismo para exhibir lo que nadie quiere ver. No son tan solo canciones compuestas a vena hinchada: es la única vía de expresión de un hombre cuyas experiencias contadas desde una dialéctica cotidiana serían aún más duras que sus bodegones imposibles”.

Fernando Alfaro

“… un disco arrancado de las entrañas de un animal”


“Quiso la casualidad que estrenara este disco en Radio 3. Y fui a hacerlo con el álbum definitivo que cumple ahora aniversario redondo: todo un cuarto de siglo. Atrás quedan los tiempos de cuando conocí a Alfaro (telefónicamente) desde los tiempos de aquella maravillosa “La primera cebolla sónica”.
Aún hoy es un ramalazo de energía escuchar “Fuerte” que está en el top 3 de canciones definitivas de la banda albaceteña. Y eso que resultaba un tanto extraño ver la alineación titular reducida a tres personas (Fernando, Joaquín y Carlos). Pero el disco no era sólo ese hitazo porque “Efervescente” (Is diciendo “aquí estoy yo”), “San Jose Experience” (letra con mayúsculas) o “Hey Lázaro” (¿música pre-Mercromina?) o la cadencia de “Abrazo en un terremoto” también ocupan un lugar destacado por distintos motivos, pero yo también pinchaba mucho hasta desgastar “Ella y yo” o “Viaje de redención”.
No hay duda. Tres patas de un banco (las circunstancias lo quisieron así) en perfecto ensamblaje. Obra cumbre. Quince piezas para degustar y no dejar ni los huesos.”

Julio Ruiz
Disco Grande


Eduardo Guillot
Periodista y escritor

“En sus inicios, Surfin’ Bichos tuvieron un manager de Valencia llamado Manolo Rock, así que era habitual verlos con frecuencia en las salas de la ciudad. Cuando apareció “Hermanos carnales”, lo primero que pensé fue que habían crecido de una manera espectacular desde aquellos primeros balbuceos. El disco era la culminación de un proyecto musical de personalidad arrolladora que, en apenas unos años, los confirmaba como una de las bandas imprescindibles de su generación”.


“Tengo una vinculación emocional muy especial con Hermanos Carnales de Surfin Bichos, ya que es uno de los primeros discos nacionales que más obsesivamente escuché en los primeros noventa.
Cuando se editó ya les seguía, pero este fue el álbum que me abrió las puertas al resto de su discografía y que me mantiene como un defensor de todo el universo alrededor del grupo y sus distintos satélites (Chucho, Mercromina, Alfaro…).
Por aquél entonces había pocas bandas nacionales que realmente sonaran a la música que más nos impactaba y ellos saciaron todas las expectativas.
La crudeza de “Mi hermano Carnal” o “Hey Lázaro”, la chispa de “Fuerte!” o momentos las emocionales como “Viaje de redención”, “Mis huesos son para ti” y “Abrazo en un terremoto”, forman parte de un conjunto que pocos artistas son capaces de conjuntar. Un trabajo con una increíble vigencia bañado en pasión, intensidad y vísceras.”

Manuel Pinazo
Muzikalia


Fernando Ballesteros
Efe Eme

“En el discurso de Fernando estaban presentes las drogas, el incesto y la Biblia, porque la imaginería religiosa nunca faltó en el mundo de Surfin’ Bichos.”


“Sin duda Hermanos Carnales es uno de los discos más importantes de mi vida. Lo descubrí siendo un crío y recuerdo especialmente la primera vez que escuché ”Fuerte”: me voló la cabeza. Lo que decían todas esas letras gritadas a susurros era demencial, excitante y maravilloso. Desde luego para mí aquellas canciones fueron, y nunca han dejado de serlo, una enorme puerta que se abría, inspiración y también compañía.”

Jorge Pérez
Tórtel


Abel Hernández
El Hijo, ex-Migala

“Conocí de la existencia de Surfin’ Bichos en un Rockopop en que promocionaban Hermanos Carnales. Por aquel entonces procuraba grabar lo poco que me resultaba interesante de los programas musicales de TV. Estaba en el periodo “he dejado de hacer música”, supongo que Nirvana estaban por todas partes y creo que ya había escuchado un poco a Sonic Youth y alguna cosa por el estilo (y seguía escuchando sin parar los primeros discos de Bowie). Pulsé el Rec porque me gustó su nombre y su pinta. Durante meses vi bastantes veces la grabación de VHS de un Fernando Alfaro rodeado del grupo diciendo “igual os asustáis porque no os damos lo que queréis, os damos lo que sois” y luego haciendo playback a pecho descubierto de Fuerte. Creo que fue iluminador saber que a sólo unos cientos de kilómetros de mi casa alguien hacía esa clase de ruido, de letras y de advertencias y hasta podía salir en la tele.”


“Hermanos Carnales” fue, sin duda, el último peldaño ascendente de una trayectoria impecable, un soplo de aire turbio en un momento en el que aún nadie jugaba en esa liga. Un álbum escuchado on repeat durante meses, tarareado con reverencia, disfrutado con fanatismo religioso”

Jorge Palomar
tea for two